ENTREVISTA A ANDRÉ BRETON
(Textos extraidos de la editorial VomitArte)
(París, 23/09/1959)
Usted piensa, según su expresión, que Antonin Artaud había «pasado del otro lado». ¿Podría precisar lo que entiende por ello?
Breton: Ante todo, establezcamos como axioma que la poesía, a partir de un cierto nivel, se burla absolutamente de la salud mental del poeta: su más alto privilegio consiste en extender su imperio mucho más allá de los límites determinados por la razón humana. Para la poesía, los únicos escollos serían la banalidad y el consentimiento universal. Desde Rimbaud y Lautreamont sabemos que los más bellos cantos son a menudo, los más extraviados. «Aurelia» de Nerval, los «Poemas de la Locura» de Hölderlin, las telas de la época de Arlés de Van Gogh, son aquellas que estimamos como lo más alto de sus obras. Muy lejos de aprisionarlos en sus compartimentos, es como si el «delirio» las hubiese desatado, como si por un puente aéreo ellos hubiesen entrado en comunicación fulgurante con nosotros.
Del mismo modo, sería sacrificar a un prejuicio de otra edad querer defender a Antonin Artaud de todo extravío del espíritu que, habiéndole sido imputado por error, le habría sustraído la libertad y lo hubiese expuesto a las peores crueldades, bajo pretexto de curarlo.
En el nivel más inmediato, entre el hombre y la sociedad en que vive, hay tácitamente un contrato que le prohibe ciertos comportamientos exteriores bajo pena de ver cerrarse sobre sí las puertas del asilo (o de la prisión). Es innegable que el comportamiento de Artaud en el barco que lo traía de Irlanda en 1937 fue de esos. Lo que yo llamo pasar del «otro lado» es perder de vista, bajo un impulso irresistible, esas prohibiciones y las sanciones a las que uno se expone por transgredirlas.
Cuando usted volvió a ver a Artaud después de Rodez, ¿En qué estado se encontraba? ¿Estaba curado?
Breton: Después de Rodez, ciertamente, quedaban huellas en su noble rostro de las pruebas sufridas y nada era más conmovedor que el estrago de sus rasgos.
Al hablar con él, uno lo veía obedecer a las mismas solicitaciones que en su juventud, aportar a ellas el mismo brío que, a pesar de todo, sabía aún impregnarse de alegría (escucho todavía su risa inalterada): nada en él había ensombrecido los dones del espíritu y del corazón. De ahí a decir que estaba «curado» en el sentido pleno del término, es un paso que no puedo franquear; digamos que el delirio, que lo invadía algunos años antes, estaba en 1946 netamente limitado. No había ocasión de traicionarse si algunos puntos de fricción eran evitados. Uno no lo lograba siempre. Artaud estaba persuadido, por ejemplo, que en su desembarco en El Havre, de retorno de Irlanda, una verdadera revuelta había estallado (para impedir ciertas revelaciones que él debía hacer) y que yo había sido muerto al acudir a socorrerlo. Que él pudiera con frecuencia hacer alusión a ello en sus cartas o en sus conversaciones conmigo, muestra bastante que el mundo para él, ya no admitía las coordenadas habituales. Yo me cuidaba de contradecirle y pasaba pronto a otra cosa. Sin embargo, llegó el día -era una mañana, conversábamos solos en la terraza de «Les Deux-Magots»- en que él me intimó, en nombre de todo aquello que podía unirnos, a desconcertar a los que discutían la autenticidad de semejante hecho. Me fue forzoso responderle, en términos apropiados (de manera de contradecirlo lo menos posible), que sobre ese punto, mis recuerdos no corroboraban los suyos. Me miró con desesperación, las lágrimas le vinieron a los ojos. Algunos segundos interminables... Su deducción fue que las potencias ocultas de las cuales él se había atraído la cólera, habían logrado engañar mi memoria. No se habló más del asunto, pero cuando nos volvimos a ver más tarde sin duda, yo había decaído a sus ojos.
Pero está la obra de Artaud. ¿Cómo ha podido llevarla a cabo? ¿Es la obra de un loco o la de un hombre lúcido? ¿Puede de algún modo definir el carácter y el alcance de esa obra?
Breton: La enfermedad de Artaud no fue de aquellas que entrañan, en un sentido psiquiátrico, un déficit intelectual. Es un error demasiado expandido creer que en semejante caso la ideación está comprometida a fondo y que todos los territorios que dependen de ella están alterados. Nada es tan simple. En cuanto a Artaud, hay grandes extravíos de juicio acerca de los fines últimos, extremas violencias espumeando en un total desenfreno verbal manifestando una tensión interna de la especie más punzante ante la cual nada impedirá que nosotros seamos estremecidos durante mucho tiempo. En el estado actual de nuestros conocimientos, demasiado ambicioso sería querer explicar por qué efecto de conjuración «en espejo» Artaud, poco antes de morir, ha podido realizar la obra hiperlúcida, la obra maestra indiscutible que es su «Van Gogh». El grito de Artaud -como aquel de Eduard Münch- parte «de las cavernas del ser». Para siempre la juventud reconocerá como suya esa bandera calcinada.
André Breton
Crítico y Poeta. Francia (1896-1966)
(Estos textos fueron escritos a pedido de Fernand Pouey para ser transmitidos por la radio francesa. El programa fue grabado el 28 de noviembre de 1947, pero la emisión, programada para el 2 de febrero de 1948 fue prohibida por el director de la radio, Wladimir Porché, escandalizado por la virulencia del texto. Se formó, a pedido de Pouey, una especie de tribunal -integrado entre otros por Eluard, Cocteau, Callois- para que diera su opinión sobre el poema. Las opiniones resultaron totalmente favorables, pero aún así, el director de la radio mantuvo su prohibición.
Artaud envió una serie de cartas a diversas personas donde dejó testimonio de su posición respecto de la medida tomada. Estas cartas fueron agregadas posteriormente al texto)
PARA ACABAR CON EL JUICIO DE DIOS
Me enteré ayer,
(es posible creer, o sólo es un falso rumor,
que atiendo a esos chismes puercos que se propagan
por inodoros y fregaderos
cuando se tiran las comidas que otra vez fueron engullidas,)
me enteré ayer
de una de las costumbres oficiales más descarnadas
de las escuelas públicas americanas y que sin duda
llevan a ese país a creerse que son la cabeza del
progreso.
Parece que uno de los requisitos exigidos a un niño
que ingresa por primera vez a una escuela pública,
es lo que se conoce como examen del fluido seminal
o del esperma
que consistiría en que el niño recién llegado entregue
un poco de su esperma para guardarlo en un recipiente
y conservarlo para que en un futuro se pueda realizar
el intento de una fecundación artificial.
Ya que día tras día los americanos
descubren que les hacen falta
brazos y niños
no obreros, sino soldados
y a cualquier precio
y por todos los medios posibles
quieren fabricar soldados pensando
en guerras planetarias que pudieran desatarse
y que tendrían como finalidad demostrar por las
virtudes destructivas de la fuerza
la nobleza del producto americano y
de las gemas del sudor americano en todos
los terrenos de la actividad y del movimiento
posible de la fuerza.
Porque se debe producir, se debe, a través
de todos los recursos de la actividad posible, sustituir
la naturaleza dondequiera que pueda ser sustituida,
se debe encontrar un terreno más amplio para la inercia humana,
es necesario que el obrero tenga de qué ocuparse,
es necesario que se abran nuevos campos de actividad
donde por fin se elevará el reino de todos
los ficticios productos fabricados,
de todos los inmorales análogos sintéticos,
donde la bella, la auténtica naturaleza no servirá
de ninguna utilidad,
y de una vez y para siempre y con vergüenza
tendrá
que ceder su lugar a los heroicos productos
del reemplazo,
el esperma de todas las usinas de fecundación
artificial
producirá, allí, milagros para fabricar armadas y acorazados.
Basta de árboles, basta de frutas, basta de plantas farmacéuticas
o sí, y en consecuencia basta de alimentos,
en su lugar productos de la síntesis a la saciedad,
productos de síntesis
en los vahos, en los humus especiales de la atmósfera,
en los radios peculiares de las atmósferas
arrancadas de la potencia de una naturaleza
que de la guerra conoció solamente
el miedo.
Y entonces, viva la guerra ¿no es verdad?
Porque así fue ¿cierto?, que los americanos
paso a paso, armaron y arman la guerra.
Para proteger esta necia fabricación
de las competencias que de inmediato
brotarán por todas partes,
hacen faltas armadas, soldados, aviones,
acorazados.
Tal vez
por esta razón los gobiernos de América
tuvieron la desfachatez de pensar en ese esperma.
Ya que a nosotros, los nacidos capitalistas
nos vigila, hijo mío, más de un enemigo
entre ellos la Rusia de Stalin
a la que tampoco le faltan brazos armados.
Eso está muy bien,
pero yo ignoraba que los americanos fueran
un pueblo tan belicoso.
En los combates siempre se sufren heridas,
pude ver a muchos americanos en combates
pero siempre eran precedidos por incontables
flotas de tanques,
de aviones, acorazados detrás de sus escudos.
Pude ver cómo pelean las máquinas
y sólo hacia atrás, en el infinito pude divisar
a los hombres que las manejaban.
Hay pueblos que hacen comer a sus
bueyes, caballos y asnos los restos de toneladas
de auténtica morfina que tienen,
para sustituirla por humo de dudosa calidad,
prefiero al pueblo que come a la misma altura de la tierra
el delirio que lo hizo nacer,
me refiero a los Tarahumaras que comen al Peyote
mientras está naciendo sobre la tierra
y que para instaurar el reino de la noche negra
mata al sol y desintegra la cruz para que
nunca más
los sitios del espacio puedan reunirse ni confluir.
Ahora van a escuchar la danza del TUTUGURI.
Tutuguri - La Ceremonia del Sol Negro
Muy abajo, al borde de la pendiente amarga,
crudamente desesperada del corazón,
se despliega el círculo de las seis cruces
abajo, muy abajo
como acoplado a la tierra madre,
desacoplado del inmundo abrazo de la madre que babea,
el único lugar húmedo
en este hueco de roca
es la tierra de carbón negro.
La ceremonia consiste en que el nuevo sol,
antes de que se desintegre en el agujero de la tierra,
atraviese siete puntos.
Hay seis soles y un hombre
por cada sol
y un séptimo hombre
de carne roja y vestido de negro
que es el sol
iracundo.
El séptimo hombre
es un caballo,
un caballo acompañado por un hombre.
Pero el caballo
no es el hombre,
es el sol.
Al ritmo lacerante de un tambor y de una trompeta larga,
rara,
los seis hombres
que estaban tumbados,
enmarañados al ras de la tierra
se abren uno a uno como
girasoles
no soles
sino tierras que ruedan,
camalotes en el agua,
y cada brote
se alinea con el gong cada vez más umbrío
y refrenado
del tambor
hasta que intempestivo, se ve arribar a fuerte galope,
con una rapidez de vértigo,
al último sol,
al primer hombre,
al caballo negro y en su lomo
un hombre desnudo,
totalmente desnudo
y casto.
(sobre su lomo)
spués de saltar, avanzan dibujando recodos circulares
y el caballo de carne sangrante pierde la razón
y gira sin parar
en la cúspide de su risco
hasta que los seis hombres
terminan de cercar
las seis cruces.
La tensión más alta de la ceremonia es justamente
LA ABOLICIÓN DE LA CRUZ
Cuando terminan de dar vueltas
extirpan
las cruces de la tierra
y el hombre desnudo
a lomo del caballo
enarbola
una enorme herradura
bañada en la sangre de una cuchillada.
Buscando la Fecalidad
Allí donde huele a excremento
huele a ser.
El hombre podría haberse abstenido de cagar,
mantener cerrado el bolsillo anal,
pero eligió cagar
como elegir vivir
el lugar de consentir en vivir muerto.
Para no defecar,
debería haber aceptado
no ser,
pero no aceptó perder el ser,
es decir, morir viviendo.
En la existencia
hay una cosa especialmente tentadora
para el hombre
y esa cosa es
LA CACA
(aquí, estruendo)
Para existir alcanza con dejarse ser,
pero hay que ser alguien
para vivir,
se debe tener un HUESO
y ser osado para mostrar el hueso
y dejar de lado el alimento.
El hombre eligió la carne
y no la tierra de los huesos.
Como sólo había tierra y maraña de huesos
tuvo que conquistar su alimento,
no encontró mierda,
nada más que hierro y fuego,
y el hombre no quiso perder la mierda
o mejor dicho deseó la mierda
y con ese fin sacrificó la sangre.
Para conservar la mierda,
es decir, la carne,
allí donde no había mas que sangre
y desperdicios de huesos,
allí donde tenía poco que ganar
y mucho que perder: la vida.
o reche modo
to edire
de za
tau dari
do padera coco
El hombre, entonces, se ensimismó y huyó.
Lo tragaron los gusanos.
No consistió en una violación.
Fue dócil al lascivo banquete.
Lo encontró gustoso,
aprendió a hacerse el tonto
por sus propios medios
y a comer carroña
sin miramientos.
Pero, ¿de dónde proviene esa execrable bajeza?
De que el mundo todavía no está en orden,
o de que el hombre tiene apenas una ínfima idea
del mundo
y la quiere preservar al infinito.
Procede de que el hombre, un buen día detuvo
la noción de mundo.
Se le presentaban dos caminos:
el exterior infinito,
el mínimo interior.
Se decidió por el mínimo interior,
donde alcanza con apretar
la lengua
el bazo
el ano
o el glande.
Y fue dios, dios mismo quien apuró el movimiento.
Y si dios es un ser,
es la mierda.
Si no lo es
no existe.
O solamente tiene existencia
como el vacío que crece con todas sus figuras
y cuya representación más certera
es el avance de un grupo innumerable de ladillas.
¿Usted ha enloquecido, señor Artaud? ¿Y la misa?
Reniego de la misa y del bautismo.
En la dimensión erótica interna
no hay acto humano más nocivo que el descenso
del presunto Jesucristo
a los altares.
Descreerán de lo que digo
y puedo observar desde aquí cómo el público
se encoge de hombros
pero el denominado Cristo es
quien ante la ladilla-dios
consintió en vivir sin cuerpo
mientras una manada de hombres,
bajando de la cruz
en la que dios creía mantenerlos clavados
se sublevó
y ahora esos mismos hombres
bien provistos de hierro,
sangre,
fuego y esqueletos
se adelantan, denostando al Invisible
para acabar al fin con el JUICIO DE DIOS.
El Problema que se Presenta es que...
Es duro percatarse
de que hay otro orden
después del orden
de este mundo.
¿Qué orden es ése?
No lo conocemos.
El orden y el número de las posibles suposiciones
en ese entorno
es precisamente
¡el infinito!
¿Y el infinito, qué es?
No lo sabemos con exactitud.
Es una palabra
que nos sirve
para señalar
la apertura
de nuestra conciencia
a la posibilidad
desmedida
interminable y desmedida.
¿Y la conciencia qué es?
No lo sabemos con seguridad.
Es la nada.
Una nada
que nos sirve
para señalar
cuando ignoramos algo,
no sabemos
relacionado a qué
y entonces
pronunciamos la palabra
conciencia
respecto de la conciencia
pero hay muchas otras facetas.
¿Entonces?
Según parece, la conciencia
está conectada
en nosotros
al hambre
y al deseo sexual;
pero también
podría
no estar conectada
a ellos.
Se puede decir,
se dice,
están los que dicen
que la conciencia
es un apetito,
el apetito de vivir;
seguidamente
junto al apetito de vivir
se presenta en el espíritu
el apetito del alimento
como si no existieran personas
que comen sin ninguna especie
de apetito
y que tienen hambre.
Porque también hay
quienes
tienen hambre
sin tener apetito;
¿Entonces?
Entonces
cierto día
el espacio de la posibilidad
se me impuso
como si me hubiera tirado
un enorme pedo;
pero no tenía una noción precisa
ni del espacio
ni de la posibilidad,
y no surgía la necesidad de pensarlo;
era un invento de palabras
para referirme a cosas
que existían
o que no existían
ante la apremiante urgencia
de una necesidad:
eliminar la idea,
la idea y su mito
para que en su lugar impere
la sonora manifestación
de esa explosiva necesidad:
expandir el cuerpo de mi oscuridad interior,
de la nada interior
de mi yo
que es oscuridad
nada,
maquinal,
y que aún así, es una afirmación explosiva:
se debe dejar sitio
a algo,
a mi cuerpo.
Pero,
¿convertir mi cuerpo
en ese gas hediondo?
¿Afirmar que tengo un cuerpo
porque un gas hediondo
se produce dentro mío?
Lo ignoro
pero sé que
el tiempo,
el espacio,
la extensión,
el porvenir,
el futuro,
el acontecer,
el ser,
el no ser,
el yo,
el no yo,
nada son para mí;
pero hay una cosa
que sí significa algo,
una sola cosa que debe tener significado
y que percibo
porque quiere
SALIR:
el estado
de mi dolor
de cuerpo,
el estado
amenazante
incansable
de mi cuerpo;
aunque me acosen con interrogantes,
y yo no admita ningún interrogante,
hay un límite
en el que me veo obligado
a decir no,
NO
a la negación;
y llego a este límite
cuando me abruman,
me agobian,
me juzgan
hasta que se distancia
de mí
el alimento
mi alimento
y su leche,
y, ¿cuál es el efecto?
Me asfixio;
no sé si es un acto
pero al abrumarme de esa manera
con interrogatorios
hasta la desaparición
y la nada
del interrogante,
me martirizaron
y extinguieron
de mí
la idea de cuerpo
y de ser yo, un cuerpo,
entonces descubrí lo obsceno
y me tiré un pedo
despótico
de gula
y en rebeldía
por mi ahogo.
Porque atormentaban
hasta mi cuerpo
hasta el cuerpo
y en ese instante
hice explotar todo
porque nadie manosea
a mi cuerpo.
Conclusión
-Señor Artaud, ¿qué utilidad tuvo para usted esta emisión radial?
-Por una parte denunciar una cantidad
de inmundicias sociales oficialmente empleadas y
aceptadas:
1º la explotación del semen infantil,
donado afablemente por niños, con el fin
de una fecundación artificial de fetos que
todavía
no han visto la luz
y que nacerán dentro de un siglo o más.
2º denunciar dentro del mismo pueblo americano
que habita en todo el territorio del antiguo continente Indio,
un renacimiento del imperialismo guerrero de la vieja América
causante de que toda la humanidad precedente
denigrara al pueblo indígena anterior a Colón.
-Señor Artaud, usted está haciendo afirmaciones inusitadas.
-Si afirmo algo inusitado, digo que antes de Colón los Indios eran,
en oposición a todo lo que se pueda imaginar,
un pueblo raramente civilizado,
que experimentó un estilo de civilización
sustentado en el principio privilegiado de la crueldad.
¿Usted sabe en qué consiste exactamente la crueldad?
-No, de esa manera, no sé.
-La crueldad consiste en descuajar
por la sangre y hasta la sangre a dios,
a la contingencia animal
de la inconsciente bestialidad humana
en todos y cualquier sitio donde se los encuentre.
Cuando no se lo reprime, el hombre es
una bestia erótica,
lleva en su interior un temblor iluminado,
una especie de inspiración
procreadora de incontables bichos que
dan forma a eso que los antiguos pueblos
terrestres adjudicaban universalmente
a dios.
Eso representaba lo que se llama un espíritu.
Procedente de los indios de América, ese espíritu
se presenta, actualmente, bajo formas científicas que delatan
una enfermiza influencia mórbida,
un manifiesto estado de vicio,
pero de un vicio lleno de enfermedades
porque, si quieren pueden reírse,
eso a lo que se le dio el nombre de microbios
es dios
¿ustedes saben con qué fabrican sus átomos
los americanos y los rusos?
los fabrican con los microbios de dios.
-Señor Artaud, usted está loco,
usted delira.
-No estoy loco,
no deliro.
Aseguro que los microbios se inventaron otra vez
para establecer una nueva idea de dios,
descubrieron un nuevo recurso para exaltar
a dios y apresarlo justo en su faceta
perniciosa microbiana:
consiste en hundirlo en el corazón,
allí donde los hombres más lo aman,
apareciendo como la sexualidad enfermiza,
en ese aspecto siniestro de crueldad mórbida
que adopta cuando, como ahora,
se deleita en enloquecer y convulsionar a la humanidad.
Se vale del espíritu de castidad de una conciencia
que se mantuvo pura como la mía para
ahogarla con todas las equívocas apariencias
que vierte universalmente en los espacios,
así, Artaud el momo puede actuar el papel de alucinado.
-¿Qué está queriendo decir, señor Artaud?
-Que encontré la manera de
acabar de una vez y para siempre con ese embaucador y además,
si ya nadie cree en dios, todos creen cada vez más en el hombre.
Ahora es necesario castrar
al hombre.
-¿Cómo? ¿Qué?
Usted está loco,
loco de remate, lo mire por donde lo mire.
-Colocándolo por última vez
sobre la mesa de autopsias para
recomponer su anatomía.
El hombre está enfermo porque está mal
edificado.
Si quieren pueden atarme,
pero tenemos que desnudar al hombre
para extirparle ese microbio que lo infecta
mortalmente
dios
y con dios
todos sus órganos
porque no hay nada más inservible que un órgano.
Cuando ustedes le hayan fabricado un cuerpo sin
órganos lo habrán emancipado de todos sus automatismos
y habrán hecho recobrar su auténtica libertad.
Podrán, entonces, enseñarle a bailar al revés
como en el éxtasis de las danzas populares
y en ese revés estará
su auténtico lugar.
Variantes - Primer Proyecto
pah ertin
tara
tara bulla
rara bulla
ra para hutin
Hacia lo poh ertsin esto se angosta
superagudo putinah y se estrangula
incisivo ke tu la
o ki tu la
o kan dalin
o skifar
janetsi metera
a metera
merentsi
a mruta mutela
marutela
a mruta mertsi
Quien como yo, siente dolor en los huesos
sólo tiene que pensar en mí
por el trayecto de los espacios no logrará mi espíritu,
¿para qué sirve llegar a un ser en espíritu
si no se ha llegado a él en cuerpo?
Llegar a un ser en espíritu
es alejarse aún más de llegar al él en cuerpo algún día.
Pero quien como yo siente dolor en los huesos
y piensa en mí con fuerza
no ve
qué casa cae
qué árbol se incendia
en su trayecto
pero la casa se derrumba
y el árbol arde
y él lo advertirá algún día,
a quien como yo siente dolor en las encías
y piensa en mí
se convierte en polvo lo que nos separaba
el espacio disminuye y se adelgaza
y no soy yo
el que se vuelve ciego
sino el espacio;
pero, ¿quién lo advertirá algún día?
¿Quién?
¿Quién?
pues el espacio que se sentirá más reducido,
con los músculos endurecidos y sin salida,
quien en todos sus dientes siente dolor
como siento yo todos los dientes ausentes
no se encontrará de pronto junto a mí
el que se sentirá lejos de mí y de él será el espacio,
¡Y se sentirá avergonzado de ser y de existir,
de ser el espacio cuando nosotros nos encontramos allí!
¿Qué hará, entonces, ese espacio con pudicia?
Esa antigua limonada deberá irse.
fu fe lou
cuando haces eto
tú haces lo otro
tú eleva n'el aire l'espíritu
enton tú toavía no est cura
tú todaía crees n'el espíritu
ió afirmo que lo vi y stá enfermo
tá muy enfermo lo vi
ust visitan el mercado negro
el cine, la carnicería hipofágica
esperan largas horas para entrar al cine
bajo la lluvia en invierno
para ver películas estúpidas
y a lo largo de ese momento desde los siglos de los
siglos
en las orillas contaminadas del Cáucaso,
de los Cárpatos, de los Apeninos,
del Himalaya
seres embrutecidos bailan
danzan al son del pus y de la sangre,
de los piojos estrujados,
la danza de la vísceras inmundas,
bailan para arrancar esto y esto de ustedes
y para establecerles esto y esto y esto
en una sola palabra, la danza del sexo.
¿Quieren todavía más sexo?
¿no quieren más?
todo es sexual.
-tood el problema es esze
que dios se quede o se vaya.
Ese es el problema que se presenta.
Bailan la danza del roce canalla
del coito-canalla con la mujer y
de la junta de ron y ruido
-no entend lo que quer dez
significa que el fundamento de la fecundación sexual
que desde el principio de los tiempos está puesto
con la lengua, el bazo, los pies
ahora
debe ser ordenado,
porque lo que se discute sobre el retortijón
de nuestra humanidad
es el tema de la permanencia de dios
o de su partida
porque dios es todos los infectos bichos salidos
de las danzas lascivas de las razas torvas
y el problema que se presenta es
estar seguros de si vamos a permitir que siga bailando...
Conclusión
Estos pies
estos estómagos
estos lomos
estas manos
estos codos
estas pantorrillas
estos dientes
que hacen
boua
e
boua
bouala
bouraca
boutra
y que succionan bichos del aire
que dispersan a esos bichos en el aire
que no todos ven
y esos bichos que cagan aquí y allí
todo ese conjunto es dios
y después de esto qué piensas de dios
pienso que no entiendo
pues a esos bichos no los vemos,
son los microbios de la danza de los muertos
que bailan la raza de las razas
desde el principio de los siglos
en las orillas del Himalaya,
de los Cárpatos, de los Apeninos y del Cáucaso,
estos bichos que se crían en los pies,
en los lomos, en el estómago,
en los riñones
en esos bailes de puercos lujuriosos
a los que las razas no abandonan
y se desarrollan aquí y allá
y eso da lugar a una tierra que patalea
-que patalea
-sí, que hierve
que bulle
y abona los órganos muertos
los abona de cosas infectas
y nadie entendió nunca para qué
sirven los órganos...
-pensé entoz en un teatro de la
crueldad que dance y vocifere
para abortar las vísceras
y terminar con todos los microbios
y en la anatomía sin fisuras del hombre
donde todo lo que está resquebrajado se abortó
hacer que reine la salud sin dios.
-no soo má que cuentos a primera vista
es ilusorio
pero lárgate a bailar pedazo de mono
pedazo de inmundo macaco europeo
que nunca aprendió a mover un pie.
(Aquí el otro hombre lanza alaridos de protesta y después de esto se pone fin a la emisión)
Nota
Nada hay que aborrezca
y condene tanto como esa idea de puesta en escena
de representación
por lo tanto de irrealidad, de virtualidad
relacionada a todo lo que se produce y se
exhibe,
la misa, por ejemplo, fue rescatada por esa idea y
facilitó que fuera aprobada por manadas incontables
de seres que, de otro modo, no la hubieran admitido,
la idea de que la misa no es más que una puesta en escena
una representación virtual inexistente e inservible,
tiene su compensación,
detrás de su apariencia virtual y
teatral,
la misa es, por contrapartida, una puesta en escena útil,
(la misa está dotada de una de las fórmulas de acción real
más convincentes de la vida,
pero la gente lo ignora, ignora que esa fórmula de acción
es tétrica, umbría y erótica,
se refiere a la misa negra cuando la
razón y el principio de la misa es
ser negra
no existe misa blanca
cada oración de cada misa es otro acto sexual en la naturaleza desatada).
Vuelvo ahora a la idea de que toda
esta emisión radial estuvo dedicada a protestar
contra ese presunto principio de virtualidad,
de irrealidad,
en síntesis, de puesta en escena
necesariamente unido a todo lo que
se exhibe, como si se quisiera domesticar
a los monstruos y al mismo tiempo paralizarlos,
usar la escena, la pantalla o el micrófono para introducir
variantes de deflagración
explosiva excesivamente riesgosas para la vida,
riesgosas para toda la vida,
y que de ese modo las desvían de la vida.
El inconsciente contemporáneo está agotado,
la gente está hastiada de cargar con
algo que amontona y oprime
sin cesar,
porque no se le permitió hacerlo, manifestarlo y exhibirlo.
Y la policía de los iniciados, que desde siempre y sin que
se sepa, llevan su vida al fracaso, pero arrogándose la pretensión
de manejarla solos, tiene el mandato de desviar hacia
el teatro, el cine, el micrófono,
y la misa,
algo que yo he querido decir y que diré
y por lo que me internaron durante nueve años.
Diré ese algo que provoca el hambre, las epidemias,
las guerras, las pestes, etc...